jueves, 2 de diciembre de 2010

Las personas Discapacitadas con movilidad reducida.... y su handicap.

Este comentario que tengo a bien expresar, es con la intención de llamar la atención sobre este grupo de personas en la que me encuentro inmerso, que aún no acaba de tener la comprensión del resto, llamemosles "sanos" en la comparativa obvia.

Hay una diferencia clara para ésta situación, las personas que nacen con secuelas degenerativas, y ya están condenadas de por vida como discapacitados, siendo esto una lamentable desgracia tanto para el propio ser como para sus familiares directos y, que necesitando importantes ayudas vitales por parte de la administración para paliar los sufrimientos y lograr un mínimo de calidad de vida, la inmensa mayoría se ve abocada a aportar una retahíla de documentos, informes y expedientes para al final tener que ser la familia quien cargue además con todo, porque la ayuda cuando llega, llega tarde, insuficiente e insolidaria y en muchos casos, no llega por falta del presupuesto del organismo competente.
Es inevitable sentir una gran impotencia en un estado de ánimo de clamor por justicia, cuando se oyen a los políticos alardear de que van a hacer esto o lo otro en favor de los ciudadanos, todo palabras bonitas pero vacías de propósitos y a la evidencia cotidiana me remito.

Por otra parte, están los que se suman a este colectivo de discapacitados en mayor o menor grado, sea por enfermedad o accidente, es clara la situación, las enfermedades entran muy rápidas y tardan en marcharse del ser humano, si es que se marchan, porque en muchos casos se instalan como un ocupa, y no solo no desaparecen a pesar de toda la tecnología científica médica, si no que hacen patentes sus destrozos en la salud, esta situación en algunos pocos casos podría ser evitable por contagios absurdos, en otros solo se entera el individuo cuando percibe los efectos irreversibles, sin poder hacer nada por evitarlo y sin distinción de edades, razas o sexos.

La última opción para pertenecer a este club de afiliados con carné obligatorio (dicho sea con ironía), son los que provienen de todo tipo de accidentes, sea de trabajo, fortuitos, caseros, negligencias médicas o por los elementos de la naturaleza, y los de circulación que son la estrella en adeptos.

En los discapacitados por accidentes, es muy común la frase "me cambió la vida", "desde entonces miro a la vida de otro modo, apreciando cada minuto que vivo" y así por el estilo, es comprensible, te ves sano y que dominas tu vida en ir donde te plazca, hacer lo que quieras, vamos te comes el mundo, y a partir de ese desgraciado momento tu mundo se mueve en torno a unas muletas o una silla de ruedas o una cama sea en el hospital o en casa, precisando de todos hasta para hacer lo más inverosímil que imaginas.

Yo  me  pregunto  todas  las  veces  cuando   observo  en   personas "sanas", comportamientos insolidarios y estúpidos con cierto desprecio hacia un "tullido" en la sociedad, como por ejemplo un grupo de personas conversando en la acera y viéndote venir ni se inmutan para dejarte paso, o cuando presencié yendo en mi vehículo al paso por una localidad, un discapacitado en silla de ruedas por la carretera con evidente peligro para su vida, porque toda la acera estaba ocupada de punta a punta con vehículos estacionados, "seguramente por un momento" o, cuando aparcan el vehículo en una plaza para minusválidos y te contestan al llamarles la atención: "aparco porque me sale de los huevos, acaso es tuya la plaza, la has comprado tú?" o, cuando observas que utilizan los aparcamientos para minusválidos porque los encuentran libres, personas "sanas", mal utilizando indebidamente una  tarjeta de otro discapacitado, ¿dónde está la comprensión el tacto y la solidaridad del sentido común? ¿dónde tienen la sensibilidad hacia personas con deficiencia si les supone una molestia al hacer o no, algo por ellos?.
 
Es más que notorio y evidente de que en nuestra sociedad, la mayoría de las veces en la vida, hacemos o cumplimos por temor a la sanción y si no fuese por ese control, actuamos peor que los animales, y digo peor porque se supone que el ser humano está dotado del raciocinio a diferencia de los animales, cuando se observan ciertos comportamientos queda más que evidenciado que la actitud hacia este colectivo que es el que hoy nos ocupa, es como en la edad media se tenía hacia los leprosos.
Puedo dar la impresión de exagerar ¿verdad?, es cierto que existe a base de machacar por los medios de que disponemos en nuestra sociedad, una concienciación, y afortunadamente hay cada vez más personas que lo manifiestan, por eso, en los que quedan, se hacen muy patentes en sus deficiencias de comportamiento, al punto que encuentro simetría de parecido con la anterior opinión.

En mi caso diré, que mi discapacidad se me inició siendo muy joven (21 años), en un accidente de circulación, y en la actualidad debido a un proceso degenerativo de las secuelas del mismo, por enfermedad, me hallo teniendo que usar una silla de ruedas para mi movilidad urbana, habiendo pasado en un corto periodo de tiempo, de valerme por mí mismo a precisar muletas y de éstas sin haberlas desgastado, a la silla de ruedas.

Sabemos todos, que llegar a una situación idónea en el civismo es cuestión de tiempo, concienciar a base de la enseñanza a las generaciones más jóvenes, educar y reeducar a los más encallecidos en sus comportamientos, aunque supongan multas y castigos merecidos, solo ellos son  responsables de no respetar las reglamentaciones que las autoridades disponen, y que debieran respetar por pura humanidad.
A éstas personas les haría una reflexión: "Cualquier discapacitado le cambiaría sin dudarlo un minuto, unas muletas o una silla de ruedas a cambio de una plaza de aparcamiento".
Y una moraleja: "Nadie en la vida, está exento, de sufrir una discapacidad".

Como discapacitado, deseo el mismo respeto que el de cualquier persona, primero porque yo también soy persona (y creo que ésta reflexión la haría suya cualquier discapacitado), y segundo porque puedo estar sentado en una silla de ruedas, pero nunca por debajo de nadie en cuanto a derechos y obligaciones. Aquello del respeto por las libertades democráticas "donde empieza tu derecho, acaba el mío". y como cualquier otro colectivo que tiene su día, para éste es el 3 de Diciembre, que se celebra el día Mundial del discapacitado, establecido por la O.N.U.

Un placer, Juan Saura. 


  

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